Juan García Sentandreu
Director del Aula Colombina de la Real Académia de Cultura Valenciana RACV
"Almirant", la firma de Colón, en valenciano.
Abstract
The linguistic identification of texts attributed to Christopher Columbus has traditionally relied on a framework that classifies most non-Castilian elements as “Catalanisms.” This study critically reassesses that paradigm, arguing that many of these features correspond instead to 15th-century Valencian Romance. Drawing on legal, literary, and documentary sources, it demonstrates that Valencian functioned as a fully developed language in the Kingdom of Valencia, enabling a more accurate interpretation of Columbus’s linguistic substratum.
Texto
Hay debates historiográficos que no permanecen abiertos por falta de fuentes, sino por la persistencia de categorías inadecuadas. La cuestión del origen lingüístico de Cristóbal Colón es uno de ellos. La tendencia a identificar como “catalán” todo elemento no castellano en sus escritos constituye una simplificación que no resiste un análisis filológico riguroso.
La Corona de Aragón del siglo XV no era, en absoluto, lingüísticamente homogénea. En ese espacio plural, el Reino de Valencia desarrolló mucho antes de la conquista aragonesa (1238) un sistema romance propio con plena funcionalidad jurídica, administrativa y literaria. Los Furs de Valencia establecen de forma explícita, inmediatamente después de la fundación del nuevo reino cristiano, la obligatoriedad del uso del romance como lengua popular preexistente, coetánea y oficial en la nueva administración jaimina, especialmente a la hora de impartir justicia:
“Los jutges en romanç diguen les sentències que donaran…”¹
Esta disposición no puede interpretarse como una mera fórmula retórica. Implica la existencia de una lengua estructurada a lo largo de siglos, capaz de expresar conceptos jurídicos complejos y de tal vitalidad literaria que tendría en los siglos XIV y XV el primer Siglo de Oro de las lenguas romances españolas. Como señala José Guinot, el derecho foral valenciano constituye uno de los primeros ejemplos de normalización del romance en Europa.²
Obras como el Tirant lo Blanch de Joanot Martorell, el Espill de Jaume Roig, el Vita Christi de Isabel de Villena, la obra poética de Ausias March, Fenollar, Vicente y Bonifacio Ferrer y Roís de Corella..., muestran un sistema lingüístico plenamente desarrollado. En ellas aparecen formas léxicas y estructuras que encuentran paralelos directos en los textos colombinos.
En este sentido, Leopoldo Peñarroja Torrejón ha defendido la necesidad de reconocer la especificidad del valenciano medieval como realidad diferenciada dentro del conjunto de lenguas romances peninsulares.³ Ignorar esta especificidad conduce a clasificaciones imprecisas.
El problema metodológico radica en el uso indiscriminado del término “catalanismo”. Como advierte Simó Santonja, la imprecisión terminológica puede alterar profundamente la interpretación histórica.⁴ En el caso de Colón, esta imprecisión ha llevado a una identificación automática entre lo no castellano y lo catalán.
El análisis del corpus colombino permite cuestionar esta identificación. En el Diario del primer viaje (1492), transmitido por Bartolomé de las Casas, aparecen formas como fugir, possessión, launes o fugeron. Estas voces han sido tradicionalmente interpretadas como catalanas, pero presentan equivalentes claros en el valenciano del siglo XV.
Aún más reveladores son términos como faxones, favas o almarraxa. Este último, de origen árabe, constituye un indicador geolingüístico de gran valor. Su presencia se explica de forma más coherente en territorios con fuerte herencia islámica, como Valencia.
En este punto resulta pertinente recordar, con José Gómez Bayarri, que la prolongada presencia musulmana en el Reino de Valencia generó un sustrato cultural y lingüístico específico.⁵ Este sustrato se refleja en el léxico y en determinadas estructuras expresivas.
El vocabulario técnico y marítimo (xarcia, amainar, ataraçana, tonina) refuerza esta coherencia. No se trata de casos aislados, sino de un conjunto de elementos que configuran un sistema lingüístico reconocible.
Los elementos onomásticos y formales aportan indicios adicionales. La forma Colom, el uso de Almirant ( no Almirall, en catalán, ni Almirante, en castellano) —coincidente con el registrado en Tirant lo Blanc— y la grafía Virey apuntan a un entorno lingüístico concreto. Asimismo, los nombres Cristòfol, Bartomeu, Jaume y Ferran se inscriben claramente en el ámbito de la Corona de Aragón.
La acumulación de estos rasgos no permite, por sí sola, establecer una conclusión definitiva sobre el origen de Colón. Sin embargo, sí constituye un argumento acumulativo de gran peso. La convergencia de datos léxicos, morfológicos y culturales sugiere la existencia de un sustrato lingüístico coherente con el valenciano del siglo XV.
La historiografía ha tendido a ignorar esta convergencia, manteniendo categorías heredadas que simplifican la realidad. Frente a ello, este trabajo propone un cambio de enfoque: partir de los datos lingüísticos y no de etiquetas preconcebidas.
Desde esta perspectiva, resulta legítimo afirmar que una parte significativa de los llamados “catalanismos” en los textos colombinos puede reinterpretarse e identificarse, sin duda alguna, como valencianismos.
Notas
- Furs de Valencia, ed. Manuel Dualde Serrano (Valencia: CSIC, 1950), lib. I, rúb. I.
- José Guinot, El derecho foral valenciano (Valencia: Generalitat Valenciana, 1998), 45–67.
- Leopoldo Peñarroja Torrejón, El mozárabe de Valencia (Valencia: RACV, 1990), 112–140.
- Simó Santonja, Lengua y derecho en la tradición valenciana (Valencia: Tirant lo Blanch, 2005), 89–102.
- José Gómez Bayarri, Historia del Reino de Valencia (Valencia: Prensa Valenciana, 2001), 233–260.
Bibliografía
- Colón, Cristóbal. Diario de a bordo. Ed. de Bartolomé de las Casas. Madrid: Historia 16, 1985.
- Colón, Cristóbal. Relaciones y cartas. Madrid: Viuda de Hernando, 1892.
- Joanot Martorell. Tirant lo Blanch. Valencia, 1490.
- Jaume Roig. Espill. Valencia, siglo XV.
- José Guinot. El derecho foral valenciano. Valencia, 1998.
- Leopoldo Peñarroja Torrejón. El mozárabe de Valencia. Valencia, 1990.
- José Gómez Bayarri. Historia del Reino de Valencia. Valencia, 2001.
- Simó Santonja. Lengua y derecho en la tradición valenciana. Valencia, 2005.

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